miércoles, 14 de diciembre de 2011

LIBRO INÉDITO "AMEBA MAGA XIX"


este viento que en mí se respira promete sacarme

del mundo promete parirme

al mundo jalarme mudo a su fondo

prolífico imán en lo hondo este viento

que en mí se respira no es lo profundo

lo hondo del mundo es poco

profundo este viento mezclado a la pasta del mundo

en mí se respira si al mundo enlaza

su elástica onda: la honda carnosa

en lo hondo del mundo el columpio de fronda

que oscila sin centro este viento

que en mí se respira es canilla o gotero

de eléctricos astros

átomos de goma en la onda del mundo

este viento que en mí se respira gotea

después por la piel de la tráquea

y raíz de los suelos (paisaje no es: es país ajeno

este viento que en mí se respira)

aeronáutica estela que sobre el mundo se estira:

la llama que abraza y rodea la mecha

pero nunca la roza jamás

la toca este viento que en mí se respira

es un mundo que gira: este viento

en-sí me respira: mi fuera de mí


jueves, 8 de diciembre de 2011

LIBRO INÉDITO "AMEBA MAGA" XVIII



y por momentos plano secante del géiser


o tangente sahara o muyanimal por momentos


la fruta húmeda del planeador vertebral


hipercolibrí del instante que corta


cada plano cada mapa con su aleteo de linde


de radiante casifrontera o por momentos


voladura de los nudos tan ceñidos a la lengua


o apenas cifra eólica que se deshace o la fuerza


desasida de este céfiro en la hélice la ameba


que resopla en el agua y de a poco


nace lenta entre las capas o atraviesa


las uniones de los huesos el aullido


por momentos inaudible que se adhiere


al breve calcio de los dientes cual memoria


aboriginal de las estrellas o el intenso


cigüeñal que obsequia curvas a este cuerpo





jueves, 17 de noviembre de 2011

LIBRO INÉDITO "AMEBA MAGA" XVII


a Reynaldo Jiménez


hay un aura en el mono que acá en la uña te nace hay un arpa

en la salva que roza la despierta luna del cuerpo la creciente

branquia en la lúnula que respira como si nada ni nadie hubiera

inanimado como si cediera la materia a sus temblores si conatos

animales te inspirasen la vertiente del vértice la vértebra te tiente

al tanteo de cada endoprimate que te habita cada zoo en la cutícula cada

clamor o clave de quien berrea en cada poro sea el nervio

quien remueva sus matrices sus bestias aurales cuando la uña

que refleja ese hilo feral ya te aleje de humanoide frontera que la estrella

primitiva se te imprima en el surco de la frente nunca frente sino

fronda esas ondas de la selva circulando por tus venas sean las salvas

que te rozan las crecientes lunas ferinas tus neandertalinas

fuentes de involución hacia el saurio su columna reptiliana que virase

tus vertebranquias hacia el suelo el cuerpo a tierra del consuelo

del que abraza las toperas de arenisca con los dientes del que repta

aferrado con los gestos a su liana a tu cuerda amazónica que vibra

como si nada ni nadie hubiera nunca sin vida sean las ariscas

contorsiones tus múltiples cuerpos disparando sin raíces las razones

no te habiten de más no te tapen las nieves si fulgores oxigenan

los cantos los tiñen de proezas de incertezas como si acá hubiera

una imposible fijeza la aventura celular de los que acunan

evanescentes animales que intermiten ademanes de una danza

interminable la que orea el esqueleto cuando polvo vivo de natura

se vuelve como si nada hubiera nunca sin la fuerza que te mueve

martes, 1 de noviembre de 2011

LIBRO INÉDITO "AMEBA MAGA" XVI



a Nakh ab Ra



este corazón es quien oye, no es

lo oído: si le hablo

desde el frágil velo que no oculta,

más bien revela otro cerebro (si hoy

celebro ser hebra): el lugar

de la nuca donde el ungüento no cuaja,

circula veloz, se arroja

fuera de esta caja: es un palacio

de neuronas en la tierra

sin coronas: la caverna

pastoral donde se ordeñan las almendras.

este corazón es quien oye, no es

lo oído: es quien ora

en la escucha, lo que horada

mi membrana en tu latido de albúmina

al entre-nadar el cuerperío, sus bacterias

exploradoras. entre nado

y nado la entrenada flema

da un salto y se retuerce:

bisbisea, sea el faro que me otea

la esponja ante-cefálica

si en ubicuidad de panal se obstina

en ser todos nuestros coros.

este corazón es quien oye, no es

lo oído: eso es tu glándula

informalizada, el temblor

del suelo que te invade.

sábado, 29 de octubre de 2011

LIBRO INÉDITO "AMEBA MAGA" XV


pasta blanda tu cuerpo
pasta blanda tu alma: pasta
blanda tus curvas pasta blanda tus cueros
pasta blanda tu túnica en la flor del marismar

blanda también la que crece entre el pasto
como una dentición inesperada
blanda la pasta que supuran tus poros
cuando es el mar lo que te exprime

blanda la pasta que pagana
se unta a los bordes de tus cuencas
y reemplaza los ojos empolvados
por microbios microseres por pastiches

es la banda comprimida es tu zona
donde suena el silbido sibilante
blando tu cuerpo que pasta en la arena
blanda tu antena tu pasta que quema

jueves, 20 de octubre de 2011

LIBRO INÉDITO "AMEBA MAGA" XIV

y si todo esto crece y se cuela así

–te digo, con el machete entre los dientes–

de aireado, de vacío inflable como un agujero en la costilla

que refleja tu experiencia agotada.

y si introdujera una luz de polilla

–y si mastico el machete–

en ese batido inmóvil de ronquidos

que llevás a cuestas como manto

–no digo un él, no un ella, sino eso

espejeante en la hoja que cruza la boca–

que pudiera iluminar un des(a)tino

y desplazara el centro de gravedad

no al perímetro, su bostezo de margen,

sino a las eses esas que un zumbido

enhebrara al fin para el que aúlla

–con la faca entre los dientes–

en la contemplación vacilante de lo que huye.

y si escuchara sus ramajes cuando aran

un surco en tu cuerpo, misiles

del armilar que se parte y parte

de sí: un parto de nada. y si nadar

y parir son una sola flecha

cuando lo expulsado al agua es nuestro ungüento,

la gleba que sobra de los tajos –la risa

del machete–, la sangría que embiste

el embuste de tu órgano, sus funciones

agotadas. y si reímos de mar: no hay dónde

morder cuando el machete es un pez hecho de agua.

miércoles, 23 de febrero de 2011

LIBRO INÉDITO "AMEBA MAGA" XIII

y si un rayo me ampliara el cuerpo diría:

el cielo de gas plomizo por la falange
de un pie desciende y asalta la tierra
a patadas o fustazos levanta el polvo
y envuelve en sal el fósforo de este rezo:

tu canto nos tiñe de intermitentes noctilucas
tu canto nos tiñe de intermitentes noctilucas

en cuclillas de rodillas o acostados esperamos
que de los vientos de esta abultada gelatina
donde se anudan cerca las lianas del zumbido
crezcan los cangrejos broten los erizos
con los que inundar las botas que no usamos
ni querríamos usar para olfatear el sentido de este suelo

porque ya es mar lo que ametralla esta nube
de insectos fieles que al proyectil se prenden
a este elixir meteórico de los exilios
segregado en la línea blanda de la espuma
que ingerimos chapoteando y al que estelas
enviscadas del estilo nos subimos
destilando hélices con los pies desnudos

diría: infundir las danzas es infundar
los huesos o enfundar los huecos: diría
es danzar perdido y aspirar los ecos
de esa falsa enfermedad que ya no padecemos
y de la que nunca supimos ni quisimos saber
el nombre o el color de sus mantos
tan ligeros desligados así de sueltos

la nube afásica del enjambrado polvo
se levanta entonces de la tierra por efecto
de la demiurga patada que precede al pie
o al diseño del cuerpo que detona
la gaseosa presión de la tensada Celestia
vuelta chorro o afecto aéreo
que ahora baja por las piernas y se insufla
en la tierra o las ignotas perlas de estas playas

¡que venga entonces a nosotros
la tormenta elástica y su electrochoque de arenas!

que venga ya su baile hasta agitar
los minúsculos entreseres y que tiemblen
sus avisperos todos y proliferen
como enanos los uncidos berberechos
y se enjoye de collares
la vejiga celeste la granada de aire
a la que parecerse en el punto justo
de la explosión o del olvido diamantino
que gira como el último leopardo de esta infante nebulosa

inventarse así otros orientes
en los párpados recién oxigenados
y que sus mapas no sean más que un viento
mudo o este golpe atmosférico
que al chocar nos cargue la piel
de insectos y animales congregados
en una misa caliente y derretida sobre las playas

(ignotas las perlas descubiertas en estas playas
ácidos los enigmas sobre estas playas)

llegar tropezando a este bautismo
para anidar en el destierro de las piedras
y despertar como el primer bocado sigiloso
del cráter que habrán dejado nuestros cuerpos
como meteoros estrellados por Oriente
y jaguares orientados por la Estrella